Presentación
Esta versión electrónica permite acceder al contenido de la primera edición impresa del Diccionario panhispánico de dudas, obra en la que se da respuesta, desde el punto de vista de la norma culta actual, a las dudas lingüísticas más habituales (ortográficas, léxicas y gramaticales) que plantea el uso del español.
Todas las secciones de que consta la edición impresa son accesibles en la versión electrónica:
El diccionario propiamente dicho, formado por los distintos artículos o entradas.
Los cinco apéndices (modelos de conjugación; abreviaturas; símbolos alfabetizables; símbolos no alfabetizables; países y capitales, con sus gentilicios).
El glosario de términos lingüísticos, que define con sencillez los conceptos gramaticales usados en los artículos del diccionario.
La nómina de fuentes citadas, donde se ofrecen, completos, los datos identificativos de las fuentes citadas en los ejemplos de uso. Se divide en dos secciones: autores y obras; publicaciones periódicas y portales electrónicos.
Centenares de hispanohablantes de todo el mundo se dirigen a diario a la Real Academia Española, o a cualquier otra de las que con ella integran la Asociación de Academias de la Lengua Española, exponiendo sus dudas sobre cuestiones ortográficas, léxicas o gramaticales y pidiendo aclaración sobre ellas. Buena parte de esas personas conocen y consultan de ordinario alguno de los manuales de corrección idiomática, diccionarios de dudas o libros de estilo existentes, pero quieren oír de manera directa la voz propia de las Academias, que tienen secularmente reconocida la competencia de fijar la norma lingüística para el mundo hispánico.
La norma, que el Diccionario académico define como «conjunto de criterios lingüísticos que regulan el uso considerado recto», no es algo decidido y arbitrariamente impuesto desde arriba: lo que las Academias hacen es registrar el consenso de la comunidad de los hispanohablantes y declarar norma, en el sentido de regla, lo que estos han convertido en hábito de corrección, siguiendo los modelos de la escritura o del habla considerados cultos. «En manos del uso -decía ya el poeta latino Horacio- se halla el juicio, el derecho y la norma de hablar».
Hasta ahora, las personas interesadas en conocer la norma académica debían consultar, separadamente, los tres grandes códigos en que esta se expresa: la Ortografía, la Gramática y el Diccionario. La Ortografía enuncia los principios generales que regulan el uso de las letras y los signos ortográficos, pero, naturalmente, no se ocupa de detallar su aplicación en todos los casos en que puedan plantearse dudas particulares. La Gramática -actualmente en proceso de profunda revisión y actualización, pues su última edición oficial data de la ya lejana fecha de 1931- estructura su contenido alrededor de las categorías y conceptos lingüísticos, y no de los problemas concretos de tipo morfológico o sintáctico que tal o cual palabra puede plantear. El Diccionario, en fin, por su condición de repertorio léxico oficialmente reconocido, exige la consolidación en el uso general de las nuevas palabras y acepciones, así como de las propuestas de adaptación de voces extranjeras, antes de incorporarlas y, cuando lo hace, se limita a registrar sus sentidos.
Se echaba de menos una obra que permitiera resolver, con comodidad y prontitud, los miles de dudas concretas que asaltan a los hablantes en su manejo cotidiano del idioma y donde las Academias pudiesen, al mismo tiempo, adelantarse a ofrecer recomendaciones sobre los procesos que está experimentando el español en este mismo momento, en especial en lo que atañe a la adopción de neologismos y extranjerismos, para que todo ello ocurra dentro de los moldes propios de nuestra lengua y, sobre todo, de forma unitaria en todo el ámbito hispánico.
La necesidad de una publicación académica que llenara este vacío se había puesto ya de relieve en el I Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Zacatecas (México) en 1997. Desde entonces, para llevarla a cabo han contado las Academias con el apoyo fraterno del Instituto Cervantes.
El carácter panhispánico de este nuevo diccionario viene determinado tanto por su contenido -y, específicamente, por la consideración de las variantes regionales- como por su autoría. Han sido, en efecto, las veintidós Academias las que han definido sus líneas maestras y trabajado codo a codo durante más de cinco años en su aplicación y desarrollo. Se propone el Diccionario panhispánico de dudas aclarar la norma establecida y atender a la vez a lo que algunos lingüistas llaman «norma en realización»; de ahí que oriente también sobre lo no fijado y formule propuestas guiadas por la prudencia y el ideal de unidad lingüística. Ello lo convierte en una obra abierta, que nace con el propósito declarado de mantener una actualización continua. No se dirige a especialistas, sino al público hispanohablante en general. Por ello, en algunos puntos se han obviado precisiones terminológicas que serían insoslayables en obras dirigidas a lectores especializados.
El texto básico del Diccionario panhispánico de dudas fue aprobado el 13 de octubre de 2004, en una sesión plenaria conjunta de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias presidida por SS. AA. RR. los Príncipes de Asturias en el Monasterio de Yuso de San Millán de la Cogolla.
Todo ello es hoy realidad gracias al generoso mecenazgo de Telefónica, que, en sintonía con su identidad de empresa de comunicación especialmente asentada en el mundo hispanohablante, vio en este proyecto un instrumento eficaz para reforzar la unidad del idioma y el complemento indispensable del servicio de «Español al día», de la Real Academia Española, que con su ayuda hace también posible.
Equipo de redacción
(del Departamento de «Español al día» de la Real Academia Española)COORDINADORA Y REDACTORA JEFE:
Elena Hernández GómezREDACTORES:
M.a Ángeles Blanco Izquierdo
Marta Cormenzana Díez
Marta García Gutiérrez
Encarna Raigal Pérez
Emilio Bomant GarcíaCon la COLABORACIÓN ESPECIAL de Leonardo Gómez Torrego
COLABORADORES sucesivos del Instituto Cervantes:
Jaime Olmedo Ramos
Alicia González de Sarralde
Irene Gil LaforgaAGRADECIMIENTOS:
A Salvador Gutiérrez Ordóñez, por su colaboración en el estudio de cuestiones gramaticales.
A Álex Grijelmo y Alberto Gómez Font, por sus sugerencias sobre topónimos y gentilicios.
A Almudena Jimeno, Lola Beccaria, Diego Varela, Fernando Sánchez y Maribel Madero, así como a todas las personas que, desde las distintas Academias, han participado de algún modo en la revisión y corrección del texto.Los días 8 y 9 de octubre de 2004 se celebraron, en la sede de la Real Academia Española, dos sesiones de trabajo con los medios de comunicación para debatir las líneas fundamentales del DPD, en particular el tratamiento de extranjerismos y topónimos.
La Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española desean dejar constancia de agradecimiento por su colaboración a los siguientes grupos y medios de comunicación: Diario Clarín y La Nación (República Argentina); El Mercurio (Chile); El Tiempo (Colombia); La Nación (Costa Rica); El Tiempo (Ecuador); Agencia EFE, Grupo Prensa Ibérica, Grupo Prisa, Grupo Unidad Editorial, Grupo Zeta, Heraldo de Aragón, La Razón, La Vanguardia, La Voz de Galicia y Vocento (España); La Opinión y Nuevo Herald (Estados Unidos); Grupo Prensa Libre (Guatemala); El Universal y Grupo Reforma (México); El Comercio (Perú); El Nuevo Día (Puerto Rico); Grupo Corripio (República Dominicana), y El Universal (Venezuela).
Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española
Humberto López Morales, de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española
ÁREA DE CHILE
COORDINADOR: Alfredo Matus Olivier, de la Academia Chilena de la Lengua
ÁREA DEL RIO DE LA PLATA
COORDINADORES: Ofelia Kovacci († 2001) y Pedro Luis Barcia, de la Academia Argentina de Letras
Carlos Jones, de la Academia Nacional de Letras del Uruguay
Manuel E. B. Argüello, de la Academia Paraguaya de la Lengua Española
ÁREA ANDINA
COORDINADORA: Susana Cordero de Espinosa, de la Academia Ecuatoriana de la Lengua
Martha Hildebrandt, de la Academia Peruana de la Lengua
Carlos Coello, de la Academia Boliviana de la Lengua
ÁREA DEL CARIBE CONTINENTAL
COORDINADORA: María Josefina Tejera, de la Academia Venezolana de la Lengua Juan Carlos Vergara Silva, de la Academia Colombiana de la Lengua
ÁREA DE MÉXICO Y CENTROAMÉRICA
COORDINADOR: José G. Moreno de Alba, de la Academia Mexicana de la Lengua
Matías Romero Coto, de la Academia Salvadoreña de la Lengua
Francisco Albizúrez Palma, de la Academia Guatemalteca de la Lengua
Adolfo Constenla, de la Academia Costarricense de la Lengua
Elsie Alvarado de Ricord († 2005) y Demetrio Fábrega, de la Academia Panameña de la Lengua
Francisco Arellano Oviedo, de la Academia Nicaragüense de la Lengua
María Elba Nieto Segovia, de la Academia Hondureña de la Lengua
ÁREA DE LAS ANTILLAS
COORDINADORA: María Vaquero de Ramírez, de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española
Bruno Rosario Candelier, de la Academia Dominicana de la Lengua
Gisela Cárdenas Molina, de la Academia Cubana de la Lengua
ÁREA DE LOS ESTADOS UNIDOS
COORDINADOR: Joaquín Segura, de la Academia Norteamericana de la Lengua Española
ÁREA DE ESPAÑA
COORDINADOR: Gregorio Salvador, de la Real Academia Española
COMISIÓN DE INFORMACIÓN LINGÜÍSTICA Y NEOLOGISMOS, de la Real Academia Española:
Valentín García Yebra
Ignacio Bosque
Gregorio Salvador
José Antonio Pascual
Francisco Rodríguez Adrados
Guillermo Rojo
Juan Luis Cebrián
José Manuel Blecua
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